Los 4 magníficos del pan de calidad

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Los 4 magníficos del pan de calidad: Pan de Alfacar, el Pan de Cruz de Ciudad Real, el Pan de Cea gallego y el Pa de Pagès Català

Ya son 4 los que podríamos denominar como “los magníficos” del pan de calidad: el Pan de Alfacar, el Pan de Cruz de Ciudad Real, el Pan de Cea gallego y el Pa de Pagès Català. Y es que hace cosa de un mes, la Junta de Andalucía reconoció definitivamente, al pan de Alfacar dentro de este selecto grupo del pan de calidad certificado por la Administración. Los 4 ostentan la certificación de Indicación Geográfica Protegida (IGP) y gozan de una excelente acogida en los ámbitos geográficos en los que son producidos. No se quedan atrás los ambitos cercanos, ya que no es raro ver provincias anexas que exponen carteles indicando que venden en sus establecimientos Pan de Alfacar, de Cruz, etc.

A continuación os dejamos con algunas de sus peculiaridades y características, deseando que esta lista se siga incrementando, ya que conocemos bien que hay muchos mas panes que merecen ser reconocidos como lo que son: un excelente pan de calidad.

Pan de Alfacar

El pan de Alfacar es típico de ese municipio granadino, y podemos encontrarlo en forma de bollo, rosco, rosca y hogaza. Se trata de un producto tradicional elaborado a base de harinas de trigo, masa madre natural fermentada, agua del manantial de Alfacar, levadura y sal. Por eso, es un pan concebido para el consumo diario. La miga es suave y de color blanco, mientras que la corteza es gruesa, dorada, sin harineado y lisa. “Estamos utilizando harinas menos refinadas, pues intentamos recuperar las elaboraciones de hace 40 años”, cuenta el presidente del CRIGP Pan de Alfacar, Gabriel Vilches. “Nuestros panes ayudan al tránsito intestinal”. La IGP de Pan de Alfacar es la más ‘joven’ de las cuatro, pues fue hace poco más de un mes cuando la Junta de Andalucía reconoció la calidad de este producto.

Pan de Cruz de Ciudad Real

Su zona de elaboración se extiende a todos los municipios de la provincia de Ciudad Real. Los Panes de Cruz de Ciudad Real son redondos y aplastados, de corteza gruesa y crujiente pero suave. Haciendo honor a su nombre, es muy característica la hendidura en forma de cruz en la parte superior. Su color es dorado tirando a castaño claro. En cuanto a la miga, es blanca, suave y esponjosa, y el sabor es ligeramente dulce. El presidente de la IPG Pan de Cruz de Ciudad Real, Rafael Lorca, confirma que “se consume más en Navidad, teniendo en cuenta que las familias se reúnen en fechas tan señaladas, y eso conlleva volver a tu lugar de nacimiento y consumir productos típicos de tu tierra”. “También comemos en restaurantes, hay comidas de empresa o con amigos, y consumimos productos tradicionales de más calidad, entre ellos el pan”, añade. La aptitud de esta variedad de pan, según Lorca, se debe a que “desde que se amasa y hasta que llega al consumidor cumple un pliego de condiciones para certificar su calidad y su trazabilidad”. En 2014 se vendieron 39.000 kilos de Pan de Cruz.

Pan de Cea

Típico del municipio de San Cristovo de Cea, en Ourense, este rico pan gallego es alargado y redondeado en sus extremos. Como elemento característico incorpora una hendidura (fenda) transversal en la parte superior. Se puede encontrar en forma de pieza (poia) o de media pieza (molete), como recuerda el pliego de condiciones de la IGP. La corteza es gruesa, de rotura crujiente y sabor tostado. La miga, por su parte, es esponjosa y fibrosa, y tiene un sabor intenso a trigo. El presidente del Consejo Regulador IGP Pan de Cea (CRIGP), Carlos M. Rodríguez, asegura que las ventas de esta variedad aumentan un 5% en el mes de diciembre, “aunque más bien este aumento se debe a “la matanza” (típico del rural gallego)”. “En el último año se certificaron 494.505 unidades, lo que suponen 410.116 kg”. Rodríguez remarca que la certificación IPG del Pan de Cea “garantiza al consumidor su autenticidad y origen”. Todos estos productos “se comercializan siempre en su bolsa y con su contraetiqueta identificativa”.

Pa de Pagès Català

El ámbito geográfico del Pa de Pagès Català abarca la totalidad del territorio catalán. Se trata de un pan de forma redonda, corteza crujiente y miga tierna. Su elaboración depende de una harina de calidad especificada y masa madre, su proceso de formado tiene que ser manual y debe tener una larga fermentación final. Además, su cocción sólo puede hacerse en un horno de solera. Desde el CRIGP Pa de Pagès Català, presidido por Antoni Figuera, apuntan que “tradicionalmente era el pan que se comía en las casas rurales durante la semana porque su conservación era muy buena durante 5-7 días. Hoy en día, el Pa de Pagès se consume mayoritariamente los fines de semana y días festivos. Y eso porque el consumidor lo identifica como la especialidad de calidad ideal para hacer un buen pan con tomate para el almuerzo o la cena”. Por eso, “fechas como las fiestas navideñas son muy buenas entre nuestras panaderías por lo que a venta de Pa de Pagès Català se refiere. De cara a Navidad y San Esteban, que en Cataluña es festividad también, las panaderías pueden multiplicar fácilmente por cuatro sus ventas”, señalan. Según datos de la IGP, durante el año 2014 se fabricaron aproximadamente 1.400.000 unidades (unos 646.000 kilos, un 5% más que en 2013).

 

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